¿Porqué de dos personas de características
similares, incluso a veces hermanas una engorda y la otra no?
Aún hoy no están claras las causas por la
que una persona empieza a engordar. Sabemos que la zona donde
se depositan las grasas viene determinada por herencia genética
pero no se sabe porque se empieza a engordar en una época
concreta de la vida y no en otra. Si repartiéramos
la responsabilidad de la aparición de exceso de tejido
adiposo, los factores genéticos serían responsables
del 25%, los culturales del 30% y los ambientales del 45%.
Se ha visto que tras algunas intervenciones quirúrgicas,
como la extirpación de las amígdalas o al empezar
a tener la menstruación algunas niñas
han empezado a engordar. De igual manera el embarazo
y la menopausia también son dos cambios
hormonales relacionados con una tendencia a aumentar
de peso.
Algunas enfermedades suelen cursar con
obesidad, aunque en un porcentaje muy bajo del total de obesos.
Estas son: el ovario poliquístico, el síndrome
de Cushing, el hipotiroidismo, el hipogonadismo, el síndrome
de Stein Leventhal, el síndrome de Laurence-Moon-Bield
, el síndrome de Carpenter, el síndrome de
Summit, el síndrome de Cohen, la acromegalia, el síndrome
de Prader Willi o la bulimia.
Los corticoides, los antidepresivos tricíclicos,
los antiinflamatorios, los antialérgicos y los estrógenos
(anticonceptivos) son los medicamentos más
directamente relacionados con el aumento de peso.
En los orígenes del sobrepeso de la mayoría
de las personas atendidas por nosotros, existe un trastorno
emocional con mayor frecuencia de tipo depresivo y
con menor frecuencia que cursa con ansiedad.
En los pacientes tristes o depresivos observamos un impulso
por comer hidratos de carbono cuyo rey es el chocolate, sin
embargo en los ansiosos la tendencia es a picar, sobretodo
alimentos salados (embutidos, queso, etc.).
La supresión de la actividad física en
deportistas de elite o en aquellos que dedican varias horas
al día a la práctica de ejercicio físico
da como resultado un aumento progresivo de peso.
Al dejar de fumar puede producirse un aumento
de peso que suele oscilar entre 3 y 10 kg.
También hemos visto que aún comiendo lo mismo,
cuanto mayor es el sobrepeso más se engorda semanalmente.
Parece como si cuanto más grande es nuestro almacén
de grasas más tendencia a absorberlas y acumularlas
tenemos.
Actualmente se sabe que el adipocito (célula donde
se almacena la grasa) segrega una hormona llamada leptina
que actúa sobre el centro de la saciedad situado en
el hipotálamo (una zona del cerebro). En las personas
con obesidad se ha visto que a pesar de tener elevada la
cantidad de leptina en sangre esta no hace el efecto esperado
sobre el receptor situado en el hipotálamo, de igual
manera como en la diabetes tipo 2 o del adulto, en la que
a pesar de tener alta la cifra de insulina en sangre, esta
no actúa adecuadamente en los receptores celulares.
La investigación sigue en marcha. Esperemos que por
este camino, en un futuro no muy lejano encontremos algún
tipo de tratamiento.
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